¡Oh no! ¿Le dañaste el ego a tu macho?

Estamos en plena época de la igualdad de géneros: nosotras luchamos por nuestros derechos y nos poneos a la misma altura de los hombres y sus batallas. Por eso es que muchas de nosotras ya no resultamos ser las encantadoras damiselas en apuros que podían ser nuestras madres en aquellas épocas en que los hombres eran unos “machos de tomo y lomo” y las mujeres recibían clases para aprender a ser buenas dueñas de casa.

Pero parece que junto con esta rebelión de las mujeres modernas, también ha venido sumándose una falta de tacto hacia nuestros queridos compañeros y su ego, el cual suelen lamentar mucho más que nosotras, que crecimos acostumbrándonos a pelear por él.

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Cuando criticas sus planes

No es un secreto para nadie: los hombres odian equivocarse. Su autoestima está tan directamente relacionada con el éxito, que cuando les hacen sentir que no acertaron, sobre todo en algo que planearon anticipadamente, el ego se les va al piso.

Por eso es mejor tener cuidado con el orgullo herido de tu Romeo si es que los planes que realizó fueron desastrosos (más aún si tomamos en cuenta el hecho de que la mayoría de los hombres no suele ser muy creativo en este aspecto). Lo mejor en este caso es “añadir” ideas a su plan para que quede como un aporte en vez de descartarlo por completo. De ese modo su orgullo no quedará herido y al menos le darás buenas pistas de lo que sí se le tiene que ocurrir para la siguiente oportunidad.

Cuando eres muy sabionda

Muchos hombres crecieron pensando que las mujeres somos menos inteligentes que ellos (¡sí, claro!), entonces en la actualidad se han encontrado frente a frente con la realidad de que esto no es así. Y si te esperabas que te dijera que tienes que disimular tu inteligencia para no hacerlos sentir mal, estás muy equivocada… lo que en realidad tienes que intentar hacer es no dejar tan en evidencia tu sabiduría por sobre la de él, cuando la estás presumiendo solo para hacerlo quedar mal.

Después de décadas (y tal vez siglos) de mujeres que pretendían ser más tontas que sus pretendientes para hacerlos sentir bien, en la actualidad las mujeres por lo general no perdemos ocasión de demostrarles nuestra sabiduría… pero tampoco es necesario que los humillemos constantemente, ¡con un par de veces basta!. El resto es presumir, y eso es de mal gusto ¿no?

Cuando los rechazas en su juego de seducción

En esto podemos coincidir plenamente, ya que este tipo de rechazo nos duele a ambos sexos por igual.

Imagínate algo peor que avanzar seductoramente, besar en el cuello, poner las manos sobre la cintura y apegar el cuerpo a tu ser amado para que te respondan “No tengo deseos ahora” o “estoy ocupada, ¡ahora no!”. Y aunque no lo creas, el ego de un hombre va estrechamente ligado a su desempeño sexual, no como en el caso de las mujeres, que se compone de una mezcla de varios aspectos de la vida. Lamentablemente al herirle el ego de galán seductor a tu macho, este de seguro lo resentirá en lo más profundo de su corazoncito de testosterona.

Por eso intenta ser más comprensiva con él si es que decidió sacar todas sus armas de seducción cual pavo real para llegar a ti, aún cuando se le ocurra en el momento más inoportuno. Basta con dedicarle una seductora sonrisa y aplazar un poco más el momento. De ese modo ambos saldrán ganando.

Recuerda que aún con nuestro feminismo y liberación, somos mujeres que queremos a nuestros hombres con sus cualidades y defectos, que es lo que finalmente los hace ser adorables.