Todo sería tan fácil si nos atreviéramos a decir te amo

Hay circunstancias en la vida que aunque las pensemos un millón de veces es mejor guardar silencio, porque los tiempos, los detalles, las palabras y las miradas se pueden desvanecer de manera tan fácil con tan sólo ser honestos y decir te amo.

La honestidad es una virtud que todo ser humano debiera tener marcada como un signo de agua en su personalidad y forma de ser, pero esta muchas veces daña, lastima, atropella. Es mejor muchas veces un silencio eterno que una verdad que mate.

¿Qué pasa cuando dos personas tienen una relación sin tenerla?, ¿Es acaso imposible amar con locura, ser correspondido pero no estar juntos?, ¿De qué se trata el amor de a dos más que sólo mirarse y sonreír? Para cualquier mortal estas interrogantes son tan fáciles de responder, pero si no las estás viviendo o no eres parte de ellas cómo sabrás realmente cuales son las limitantes para mirar al otro y confesar lo inconfesable.

Si tan sólo fuera dejarse llevar por el sentimiento, vivir el momento, disfrutar de ese sentimiento, pero todos los factores externos juegan en contra, todo se opone a que esto ocurra y lo que es peor dos tontos viven cercados por el silencio. Nadie salta, nadie mira, nadie reflexiona. Y seguirán así callados, impávidos, perpetuos.

Y es que es tan fácil como sólo decir te amo, porque no le temo a la indiferencia, al rechazo, al olvido. Le temo a tus ganas locas de salir corriendo, de alejarte, de dejarme solo. Me aterra la sola idea de visualizar una vida sin ti, sin tus palabras, tus caricias y esa compañía latente.

Eres parte de mi vida y yo de la tuya, te amo por cómo eres y por cómo soy cuando me pierdo en tus labios. Amo cada detalle de nuestra nada, amo la complicidad perdida en nuestros ojos, te amo a ti en silencio a oscuras en vigilia.

Es mejor la omisión que un grito de verdad con sentimiento, es mejor disfrutar de esto que proyectar una ilusión efímera y llena de misterios.