The Crown: el nacimiento de una reina

La realeza británica ha sido una fuente de inspiración inagotable para películas y series, que en sus épocas y contextos históricos encuentran una gran diversidad de interesantes historias para recrear en la pequeña y gran pantalla. Pero aún así, era poco lo que se había visto del actual reinado en estas producciones, posiblemente porque la reina Elizabeth II no ha tenido una imagen tan ligada al escándalo como sus predecesores, a excepción de lo concerniente a Diana de Gales. Pero ahora gracias a Netflix tenemos la posibilidad de ver a la monarca bajo una lupa completamente distinta.

La serie recibió una de las inversiones más grandes que Netflix haya realizado para alguna de sus producciones. Cuenta con un reparto de actores de lujo, un equipo realizador de gran trayectoria y la creación de Peter Morgan, quien entre otras cosas, es la mente tras la premiada película «La reina», que recrea los sucesos ocurridos en la vida de la reina Elizabeth tras el fallecimiento de Diana de Gales y que ahora parece sumar estos 10 primeros episodios como una gran precuela a quien parece ser su objeto de obsesión.

La realización es impecable, con un tono narrativo que mantiene al espectador pendiente de las diversas historias que se van entremezclando con la llegada de Elizabeth al poder y sus primeros años de monarquía en un mundo que oscilaba entre la tradición profundamente arraigada, la incipiente tecnología y la modernidad que amenaza con mover los cimientos de la realeza.

Elizabeth muestra uno de sus rasgos más característicos y propios de su monarquía: la personalidad compacta que se debate entre ostentar el título máximo y la paradoja de ser reina en un periodo histórico en el que la realeza ya no es la cabeza del gobierno, sino un asesor del mismo, que más parece cumplir la función de adorno la mayoría del tiempo.

Cabe destacar la brillante actuación de John Lithgow, quien interpreta a un Winston Churchill quien, a diferencia de la monarca, está viviendo los últimos años de su carrera política y se ve enfrentado a algunos de los sucesos más importantes de la misma.

Es innegable que gracias a Netflix estamos viviendo en una especie de «época dorada de las series», en donde la calidad de las mismas no solo no tiene nada que envidiarle a muchas producidas por grandes estudios, sino que en muchos casos, son realmente superiores. The Crown es uno gran ejemplo de esto.

Una serie absolutamente recomendada que, a quienes vimos esta primera temporada nos deja deseando con ansias que llegue pronto la segunda.