¿Será que las mujeres somos conformistas?

Hace un tiempo atrás encontré en las redes sociales dos videos que retrataban un interesante experimento social que realizaron para verificar las respuestas de los sexos en una cita con una persona conocida a través de sitios especializados en relaciones online… ¡y lo que aprendí de las diferentes expectativas en hombres y mujeres fue revelador!

La idea era que en ambos casos (hombres y mujeres) se pactara una cita con una persona del sexo opuesto que les hubiera parecido atractiva, pero al llegar a la cita esta persona había alterado su apariencia mediante un traje especial que la hiciera verse gorda a diferencia de las fotos del sitio en donde era claramente delgada y atlética. Así se podría observar qué respuesta daban las personas ante un choque de las expectativas versus la realidad.

En el caso de los hombres la respuesta esperada fue casi obvia. Después de haberse visto esperanzados en conocer a una estupenda rubia llegaron y encontraron a una chica linda, pero gorda sentada a la mesa… ¡Y no disimularon nada!, ¡Sus caras y actitudes fueron espantosas! Ninguno de ellos mantuvo la amabilidad, pese a la actitud adorable de la chica. Todos ellos excepto uno, buscaron excusas para irse (algunos incluso se escaparon sin despedirse) Y ninguno se fue sin antes dejarle comentarios hirientes acerca de su excesivo peso… Y el que no escapó fue un poco más amable, aunque no disimuló su cara larga y frustración.

Qué podemos decir, esto está dentro de lo esperable ¿no? típico de los hombres, son todos iguales y bla, bla, bla… Daría para un gran análisis, que en realidad no es el punto de esta columna, así que pasemos ahora al experimento opuesto, que en este caso me hizo quedar mucho más pasmada pensando en nuestras expectativas, ambiciones y conformismo en general como mujeres.

Un atractivo chico cita a varias chicas bellas y éstas al llegar se encuentran con un gordito sentado a la mesa… pero esto no fue suficiente, además a las mujeres les pusieron un toque más de conflicto en el experimento. ¡El gordito resultó ser además un tremendo pelotudo!.

Era desagradable, negativo y odiaba cada cosa que las adorables chicas comentaban sobre sí mismas. ¡Y adivinen qué! todas se quedaron… Ni una de ellas se levantó para escapar de su mala actitud ni fue hiriente con él. Es más, todas pese a su rechazo intentaron buscarle un lado bueno y amoldarse a sus negatividades, buscándole una opción a la relación. Incluso accedieron a sus absurdas peticiones y una de ellas se despidió de él con un apasionado beso después de la desagradable cita con un tipo muy mala onda.

Ahí es donde me golpeó la realidad y me puse a pensar… ¿qué está mal con nosotras? ¿por qué un hombre no da chances de que alguien entre a su vida si no le gusta la fachada y nosotras vamos pelando capas por capas hasta intentar encontrar algo de dulce en una cebolla?

Lo único que se me ocurre es que somos mas conformistas que los hombres. En nuestro gran temor por la soledad y el abandono podemos convertir al más asqueroso sapo en un príncipe azul, ya que nuestras barreras en contra de los desencantos están mucho más altas que las de ellos. Tal vez tenemos miedo de perder la oportunidad de descubrir algo bueno que a primera vista no fuimos capaces de ver, y es así como aplicamos paciencia y tolerancia, pasando por alto defectos de todo tipo mientras esperamos a que las cosas cambien. O en muchos de los casos aplicamos el típico comportamiento femenino del “yo haré que él cambie” y nos embarcamos en la laboriosa tarea de regenerar a un caso perdido.

¿Podrán influir las razones sociológicas en esto? A las mujeres se nos exige más en muchos aspectos, por ejemplo en el estético. Nosotras siempre debemos vernos perfectas, mostrarnos educadas, mantener la compostura en situaciones complejas, etc. En cambio a ellos no se les cuestiona si resulta que encajan perfectamente en el estereotipo del macho neandertal desarreglado y descuidado, simplemente se acepta que tienen todo el derecho de encajar en ese estándar porque es un comportamiento que socialmente se acepta en los hombres. Por eso mismo las mujeres acostumbramos a exigirnos más a nosotras mismas que lo que les exigimos a ellos… total ellos “son hombres” y en esa simple frase congregamos una serie de excusas ideadas para perdonarles los defectos, como: “fue un error de caliente”, “seguro no se dio cuenta”, “es que ellos no son tan sensibles”, “es que ellos no entienden de estas cosas”, etc, etc…

Un hombre no tiene problemas en decir las cosas tal como las piensa, si dicen “no me pasa nada” realmente es así, en cambio todas nosotras sabemos los diferentes niveles de complejidad que tiene esa frase si es pronunciada por una mujer. Por eso es que a ellos les resulta sencillo aplicar su escala de gustos a simple vista, mientras nosotras nos conformamos con lo que la situación tenga para ofrecernos. Como sea nosotras tenemos tendencia a poner mucha más presión en las cosas si se trata de nosotras mismas, sean estas para beneficio nuestro o para encasillarnos más en nuestros correspondientes papeles… ¿Qué opinan ustedes amigas? ¡Por favor, vean los videos a continuación y saquen sus propias conclusiones!