Inicio Música Pájaros Kiltros llevó los sonidos del sur de Chile a Canadá en...

Pájaros Kiltros llevó los sonidos del sur de Chile a Canadá en una gira marcada por el encuentro, el territorio y la música

El dúo realizó el viaje con el financiamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, a través del Fondo de la Música, convocatoria 2026. Recorrió Toronto y Waterloo, participó en distintos espacios culturales y fue parte del Festival Kultrún. 

 

Después de varios días de viaje por tierra y aire, Pájaros Kiltros llegó a Toronto para comenzar una nueva experiencia internacional. Integrado por Millaray Parra y Saruy Concha, el dúo llevó desde el sur de Chile una propuesta profundamente vinculada con el paisaje, la naturaleza y la memoria, encontrándose durante el recorrido con artistas, gestores culturales, comunidades chilenas residentes en Canadá y públicos provenientes de distintas partes del mundo.

 

El primer acercamiento con el territorio canadiense ocurrió al día siguiente de su llegada. Participaron de una actividad en el Consulado, donde se encontraron con chinchineros y compartieron una canción. Esa misma jornada realizaron una presentación en Godspeed Brewery, gestionada a partir de contactos establecidos previamente en Fluvial con Tina Wroblesky y Misha Artebyakin, quienes trabajan en distintos espacios musicales y culturales de Toronto. En un formato más cercano al de un bar, la música fue muy bien recibida: algunas personas se acercaron a conversar al finalizar, generando un vínculo con los músicos.

Fotografía por Carlos Parada-Neruda Arts.

Al día siguiente llegó uno de los momentos más significativos del recorrido en Toronto. Pájaros Kiltros se presentó en Institute, espacio bohemio y alternativo ubicado en el subterráneo del Centro Cultural Ucraniano, en una jornada que reunió distintas expresiones artísticas. La actividad fue gestionada junto a Tina Wroblesky  y Mark Marczyk, director de Institute y violinista de la agrupación Lemon Bucket Orchestra.

 

Antes del concierto se presentó una pintora de extensa trayectoria y luego una chelista radicada en Canadá, cuya propuesta experimental y onírica preparó el espacio para la presentación del dúo. Cuando llegó el turno de Pájaros Kiltros, la música se encontró con las imágenes de Pompón, el correr del agua dulce en Chiloé, documental dirigido por Cristófer Caicheo que descubre una mirada profunda sobre la relación entre las comunidades chilotas y el agua las cuales se proyectaron como telón de fondo.

Fotografía por Carlos Parada-Neruda Arts.

Bosques, agua, aves y paisajes del sur acompañaron el concierto ante una sala llena. Entre el público había personas chilenas y latinoamericanas, además de asistentes provenientes de distintas partes del mundo. Para quienes tenían un vínculo con Chile o con el sur, las imágenes despertaron una conexión especialmente emotiva. Al finalizar, el dúo recibió una ovación y compartió durante horas con los asistentes, en conversaciones que transitaron entre el español y el inglés.

 

El viaje continuó hacia Waterloo, donde Pájaros Kiltros participó en el Festival Kultrún. Allí realizaron un concierto educativo dirigido a infancias y familias y, posteriormente, fueron parte del escenario principal del festival, abriendo la jornada del domingo a las dos de la tarde.

Fotografía por Carlos Parada-Neruda Arts.

Bajo un intenso sol de verano, buena parte del público buscó refugio bajo los árboles que rodeaban el escenario. Desde allí llegaban los aplausos y la energía de una audiencia que, aunque no siempre podía verse desde el escenario, se hizo sentir durante toda la presentación. El dúo respondió entregándose completamente al concierto, en una experiencia que describen como poner «todo el corazón y el alma» sobre el escenario y recibir de vuelta la energía de quienes se dejaron llevar por la música.

 

La recepción se extendió más allá de los conciertos. Durante el festival se agotaron todos los discos y vinilos que Pájaros Kiltros había llevado desde Chile, quedando incluso personas sin poder adquirir material de la banda. Además, el encuentro permitió compartir con músicos provenientes de India, Ecuador, Colombia, México y otros lugares del mundo, así como fortalecer vínculos con artistas y compatriotas chilenos que desarrollan su trabajo en Canadá. Entre ellos estuvieron Carmen Lienqueo y Jason Landero, además de otros músicos vinculados al festival.

Fotografía por Carlos Parada-Neruda Arts.

Para Saruy Concha, uno de los aspectos más significativos de la experiencia fue comprobar nuevamente la capacidad de la música para comunicarse más allá de las fronteras:“La música nuevamente se presentó como una experiencia transformadora. Es algo que venimos observando hace tiempo: trasciende lenguas y territorios, va más allá de eso”.

 

Esa conexión fue especialmente evidente entre quienes escucharon la música por primera vez. Personas vinculadas a Chile reconocían en las canciones y las imágenes elementos de su propia memoria, mientras otros asistentes, sin haber estado nunca en el sur, hablaban de las aves, el bosque y lo que habían imaginado durante el concierto.

Fotografía por Carlos Parada-Neruda Arts.

Para Millaray Parra, allí aparece uno de los sentidos más profundos de este viaje:“La música cumplió su objetivo de llevar un pedacito del patrimonio vivo de acá a otro lugar. La gente que tenía algún vínculo con Chile o con el sur de Chile al tiro se trasladaba; decía que veía los zarapitos, los bosques, la lluvia y las nubes”.

 

La experiencia canadiense se suma a una trayectoria internacional que ya ha llevado a Pájaros Kiltros por distintos escenarios fuera del país, incluyendo China y Brasil, entre otros territorios. Para el dúo, llevar su música hacia el hemisferio norte no significa alejarse del territorio desde donde crean, sino ampliar su capacidad de compartirlo: transportar sus sonidos, paisajes y memorias y permitir que entren en diálogo con otras culturas.

Fotografía por Carlos Parada-Neruda Arts.

La gira también fue posible gracias a una amplia red de colaboración. Pájaros Kiltros destaca el cariño y la hospitalidad recibidos en Canadá, los vínculos construidos a través de Gran Flecha, y el apoyo del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, a través del Fondo de la Música, que permitió financiar los pasajes y hacer posible un viaje que, sin este respaldo, habría sido mucho más complejo. A ello se suma el acompañamiento de sus familias, hijos y amistades que sostuvieron el proceso desde Chile.

 

Más que sumar nuevas fechas a su trayectoria, el viaje dejó vínculos, aprendizajes y nuevas posibilidades de circulación. También confirmó que una música profundamente arraigada en el sur puede encontrar resonancia a miles de kilómetros de distancia, porque el territorio también puede viajar, y esta vez, Pájaros Kiltros llevó un pedacito del sur de Chile hasta el hemisferio norte.

Fotografía por Carlos Parada-Neruda Arts.