El regreso a Chile de Morcheeba siempre es una buena noticia para aquellos fanáticos de su inconfundible estilo nacido en los 90’s y que ha permanecido en el tiempo como uno de los grandes exponentes del blues, electro funk y trip hop mundial. La cita fue anoche en el Club Chocolate, un lugar reconocido por ser el escenario en donde artistas locales e internacionales encuentran un público que comparte de forma íntima los encuentros musicales en un ambiente relajado y casi familiar, con una pequeña galería, pista central de pie y mesas alrededor.

La banda de los hermanos Paul y Ross Godfrey, junto a la increíblemente talentosa Skye Edwards, se asomaron pasadas las 21:00 a un local completamente lleno de fanáticos que esperaban con ansiedad este reencuentro con el público nacional. Los aplausos fueron in crescendo con locura cuando la bella voz de Edwards comenzó a entonar «Never Undo». Un excelente vamos a lo que ya se veía con certeza como una noche de música casi mágica.
Es poco probable no sucumbir a la delicia de escuchar a Morcheeba en vivo. Los movimientos danzantes de un público completamente hechizado por el ritmo demostraban que desde hace décadas la música de esta banda no ha hecho otra cosa que transportar constantemente a aquel lugar en donde las melodías se transforman en vida que va directo de los oídos al alma. Algo que Skye Edwards comprende a la perfección, puesto que si la banda fuera un ser viviente, ella sería el corazón y espíritu de la misma. Un espíritu sonriente de amor por lo que hace y que se le nota en cada acorde de su hermosa voz y en cada dulce movimiento de su cuerpo: felicidad pura a través de la música.
Los grandes éxitos como «Otherwise» sonaron junto a canciones nuevas, como su reciente lanzamiento «Blaze Away«, pasando incluso por un cover a David Bowie que hizo enloquecer de felicidad al público en el recinto.
La sensación general era la mezcla perfecta entre un encuentro casi entre viejos conocidos que no temen en tratarse con familiaridad y la potencia de un concierto masivo en donde la audiencia ruge con pasión. Skye con su gracia y sencillez hizo partícipe al público de la experiencia del canto, acordes, bailes y aplausos, llegando incluso a bajarse de los stilettos -metafórica y literalmente- para transformarse en una niña juguetona que salta con alegría sobre un escenario completamente suyo, pues sabe que con ella viene una avalancha de emociones y potencia que inundan con la fuerza de aquella música que muchos llevamos tatuada en el corazón y que las nuevas generaciones veneran como aquel objeto de culto que no puede ser otra cosa que un clásico nacido a fines del siglo pasado y que se perpetua en la magia de un sonido inolvidable, grabado en el alma.
Regresen pronto Morcheeba!
Review por Dassna Angelette, directora de incorrectas.com. Fotografías por Viviana Bahamondes FromHell.cl








































