¡Madre hay una sola!

A vísperas del día de la madre, siendo la progenitora de una hermosa pequeña, hago un racconto de las diversas sensaciones y experiencias que me ha entregado ser madre. Digo diversas, por que eso de que “ser madre es lo mejor del mundo” no se cumple el 100% de las veces, ya que hay hartas oportunidades en que piensas que ese pequeño engendro es descendiente directo del infierno.

Pero pobre del que te diga lo mismo que tú estás pensando!!! Por que ahí el odio momentáneo cambia de objetivo y esa persona pasa a ser el enemigo durante ese instante.

Creo sinceramente que al estar bajo el régimen de una madre, no hay democracia: muchas veces se cometen errores por tratar de que nuestros niños hagan lo que nosotras queremos, pero siempre bajo el lema: “por su propio bien”. Cuando nosotros éramos las adolescentes, rogábamos a nuestros padres que confiaran en nosotros, que soltaran ese lazo que no nos dejaba irnos más allá de la plaza o más tarde de las 12 de la noche y no lográbamos entender el porqué. Ahora que somos padres, olvidamos esa sensación de libertad que nos poseía como una droga, pero el problema es que cambiamos la droga de la libertad por la protección y el temor. Bueno, creo que eso es ser madre.

Todas las mujeres #incorrectas que sean mamás tendrán su propia versión del asunto y de cómo llegaron a serlo, pero coincidimos en que el amor por ese niño no se compara a nada que puedas llegar a sentir alguna vez. Fuera de este tema obviamente están aquellas mujeres que dejan a sus niños abandonados a su suerte o simplemente no tienen ni un tipo de apego a ellos… creo que ni siquiera merecen ser tema de algo.

En fin. Como decía, la satisfacción no siempre es en todo momento, pero los pequeños detalles que recibes en retribución, suplen completamente los malos momentos vividos. Cada una tiene (o tendrá para las que aun no son madres) su propia manera de educar, y ninguna de ellas serán mejor o peor que la otra, sólo se adecuan al estilo de vida que nos tocó, ya sea como dueña de casa, ejecutiva, nana, profesional, casada, soltera, viuda, separada, etc. Sólo traspasamos a ese pequeño retoño lo que nosotras somos y siempre esperamos que sea lo mejor.

Y aunque nosotras estemos educando, ellos nos enseñan mucho más de la vida. Así es, sólo es cosa de tener un poco de autocrítica y veremos lo básico: ni siquiera somos capaces de ser objetivas. Obvio!!! Cómo voy a ser objetiva si mi hija es la más linda del jardín?? Si es la más inteligente?? Es la más tierna?? No, así no se puede, el resto está en desventaja frente a mi niña.

Aún así, y con todas las situaciones adversas que se nos pueda presentar en el camino, es una experiencia que recomiendo. A pesar de que algunas puedan decidir no ser mamás nunca, están en todo su derecho y las entiendo plenamente, pero asimismo les cuento que yo tampoco quería y, por cosas de la vida y sin pedirme consentimiento, me enviaron a esa pequeña engendro del demonio que me hace salir canas a mis tiernos treinta y tantos años (a alguien hay que echarle la culpa de las canas!!), pero que me da la oportunidad de enojarme a muerte y enternecerme hasta los huesos, todo en el mismo minuto.

Supongo que eso es una parte de todo el complemento que significa ser madre, mujer y una incorrecta.


Cariños queridas amigas #incorrectas
@ColorArce