Durante los últimos dos años he estado construyendo un conjunto en Berlín.
Un miembro es una máquina naciente de inteligencia que nombramos Spawn. Ella está siendo criada escuchando y aprendiendo de sus padres y aquellos cercanos a nosotros que vienen a nuestra casa y participan en nuestros performances.
Spawn ya puede hacer bastantes cosas maravillosas. ‘Godmother’ fue generada a partir de que ella escuchara los artes de las portadas de su madrina Jlin y de tratar re imaginarlas con la voz de su madre.
Esta pieza de música fue generada desde el silencio, sin samples, sin ediciones ni sonido agregado, y fue entrenada bajo la guía del padrino de Spawn, Jules LaPlace.
En colaboración enriquecida con las capacidades aumentadas de Spawn, puedo crear música con mi voz que va más allá de las limitaciones físicas de mi cuerpo.
Pasar por este proceso hizo que surgieran preguntas interesantes sobre el futuro de la música. La llegada del sampling planteó muchas preocupaciones sobre el uso ético de material creado por otros, pero la era de cultura legible por las máquinas acelera y abstrae esa conversation. Simplemente a través de atestiguar música, Spawn es bastante apta para aprender a recrear estilos de composición distintivos y rasgos de voz, e irá mejorando hasta el punto en que cualquiera que colabore con ella pueda imitar el trabajo de, o comunicarse a través de la voz de, otro.
¿Debemos recular ante estos desarrollos y poner limitaciones a las habilidades que puedan tener entidades no humanas como Spawn de ser testigos de cosas que queremos proteger? ¿Es el mimetismo sin permiso el punto final lógico del nuevo ecosistema musical hecho quirúrgicamente a la medida para darle a la gente más de lo que les gusta, con menor y menor énfasis en la procedencia o identidad de una idea? ¿O hay un camino más hermoso y simbiótico para la colaboración máquina/humano, debido a los legados de pioneros como George Lewis, que ven estos desarrollos como una oportunidad para reconsiderar quiénes somos, y soñar las nuevas formas de crear y organizar como corresponde?
Encuentro algo esperanzador en la aspereza de esta pieza musical. Entre tanta emoción engañosa que existe alrededor de la Inteligencia Artificial, comunica algo honesto sobre el estado de esta tecnología; aún es un bebé. Es importante ser cautelosos de que no estemos criando un monstruo».
– Holly Herndon
CONECTA CON HOLLY HERNDON:
hollyherndon.com
Twitter @hollyherndon
Instagram @holly_herndon








































