Síndrome “Arráncate que te pillo”

Al correr de nuestra vida estamos expuestas a la búsqueda constante de lo que nos gusta, lo que queremos, lo que soñamos y a este ritmo cada día un sinfín de personas entran en nuestra vida, unas para entregarnos enseñanzas o experiencias a corto plazo y otras para permanecer por siempre. Y es ahí cuando empiezo a sentir el miedo de que me atrapen y me envuelvan en un sentimiento que no tengo ganas de volver a experimentar: el amor. Ese sentimiento tan sublime y destructivo que el ser humano persigue hasta el último día de su vida.

No soy de un carácter fácil pero no poco llevadero, de sonrisa constante y mirada penetrante, me agrada querer a los míos y rodearme de quienes me aporten felicidad, pero cuando entro al plano de la conquista, a la tercera cita suelo cambiar la estrategia; “no quiero ser más que tu amiga” o definitivamente desaparezco de la faz de la tierra sin dejar rastro y es ahí donde se expresa mi síndrome de no me quieras atrapar, porque no me pillarás…

Esta constante me ha servido durante la última década de mi vida, salvo uno que otro intento de relación que obviamente frustro al poco tiempo. Y es que no quiero mirar a esa persona y sentir que veo un espejo, que he perdido mis gustos, mis vivencias y que me he mimetizado completamente con esa persona. Me niego a perder mi identidad producto de un pensar y actuar de a dos.

Sé y tengo la convicción de que estoy completamente errada, que tal vez es el miedo lo que me paraliza o simplemente no quiero perder esta rutina mía tan propia de vivir en libertad y en constante búsqueda de algo más. Sin embargo, a ratos debo reconocer que igual me gustaría ser como esas chicas melosas que despiertan cada mañana con una sonrisa en la cara mirando a su lado al compañero de locuras.

Será acaso que ese algo más que busco sí puede ser complementado por otro, pero me detengo a pensar y también doy pie a reflexionar por qué ese otro no ha tenido los cogones suficientes para tratar de que yo permanezca a su lado y luchar por ello.

Una vez un amigo me dijo: “eres la típica mujer que un hombre quiere retener a su lado para siempre, pero como amiga”, entonces, frente a eso, el problema no soy sólo yo o mi carácter, sino la manera poco honesta en la que me conquistan… En fin.

Es tan obvio que algunos pensarán en la película de Julia Roberts y Richard Gere, “Novia Fugitiva” (aunque jamás me he permitido llegar tan lejos) y cómo no, si seguramente no soy la primera ni la última mujer que escribe desde sus miedos, inseguridades y prejuicios con respecto a no querer involucrarse en una relación de pareja duradera. Y seguramente he sido estudio de análisis por todos aquellos que me rodean, pero juro que por más que corra, seguramente llegará en algún minuto alguien que en verdad sí me pille… y ante esa muralla tal vez sí me detenga y me deje envolver.