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“Se escriben cartas, se abren mundos”: Letras Públicas y el taller que convierte papel y tinta en libertad

En el marco de la próxima edición de La Furia del Libro, el Centro Cultural Letras Públicas presentará una iniciativa tan íntima como revolucionaria: el Proyecto Cartas Valparaíso. Este proyecto, que nace de la convicción de que la palabra escrita puede tender puentes incluso en contextos de encierro, propone un intercambio epistolar entre mujeres privadas de libertad y personas de la sociedad civil. A través de la escritura de cartas, se abre un espacio para la empatía, el encuentro y la transformación social.

Conversamos con Paulina Vergara, guionista, educadora y directora de Letras Públicas, cuya trayectoria en el trabajo epistolar dentro de recintos penitenciarios ha dado origen a libros, talleres y espacios de diálogo que rompen el silencio carcelario. En esta entrevista, nos comparte los orígenes del proyecto, su experiencia en contextos de reclusión y las actividades que se llevarán a cabo el viernes 30 de mayo durante la feria literaria más esperada del año.

¿Cómo nace el Proyecto Cartas Valparaíso?

En los años 90 fui una prolífica escritora de cartas, quizá por eso decidí hacer mi tesis en género epistolar precisamente el año en que dejaron de escribirse cartas personales.

Casi quince años después me reencontré con las cartas en un contexto inesperado: en la Comunidad para Mujeres del Distrito Federal, México (equivalente a un Centro Cerrado Sename de mujeres) donde las adolescentes se carteaban con sus familias, novios y amigos. En busca de las cartas, llegué a impartir un Taller de Escritura Epistolar en la cárcel de mujeres de Santa Martha Acatitla. Me pareció fascinante la vigencia del género en esos espacios de reclusión (algo tan contradictorio con la evocación romántica que tenemos del género) y que muchas de sus características se mantuvieran casi intactas.

De regreso a Chile y trabajando como monitora del Taller de Literatura en el Centro Penitenciario Femenino Santiago, (CPF) el encuentro con las cartas vuelve a ocurrir; se trataba de historias con características muy similares.

En 2017 y 2018 trabajé, gracias al Fondo del Libro y la Lectura en el proyecto Se escriben Cartas en CPF y en los Centro de Cumplimiento Penitenciario Femeninos de Los Andes y de Iquique, impartiendo talleres de cartas, donde el objetivo era potenciar una escritura que se daba de manera natural en esos espacios. En 2020, durante la pandemia, recurrí nuevamente a las cartas para ponerlas al servicio de mujeres prisioneras, invitando a personas en libertad a intercambiar cartas con mujeres prisioneras del CPF. La respuesta fue abrumadora: la invitación se compartió más de cuatrocientas veces, la tuve que bajar de las redes sociales porque no podía dar respuesta a las cartas, provenientes de mujeres de distintas edades, realidades y lugares del mundo. Comenzaron los vínculos y se entabló así el intercambio epistolar. En ese escenario, la escritura epistolar resultó ser el elemento de amparo, comunicación y contacto.

Uno de los rasgos principales del género epistolar es su construcción en ausencia. Ausencia hecha palabra, característica que cobra especial sentido en la cárcel. Su dimensión material la hace permanente, se guarda, atesora y siempre es posible regresar a ella.

Superada la pandemia y una vez más gracias al Fondo del Libro y la lectura, implementamos en 2022 y 2023 “Amigos por carta”, un taller de escritura e intercambio de cartas entre adultos mayores recluidos en la ex Penitenciaria y mujeres en el Centro Penitenciario Femenino Valparaíso, y en 2024 Proyecto Cartas.

El camino ha sido largo, durante estos años hemos ido creando una didáctica para fomentar la lectura y la escritura adentro de las cárceles pero sobre todo para establecer un puente entre quienes se encuentran privados de libertad y el mundo exterior, por eso buscamos que las cartas se dirijan a miembros de su mundo afectivo pero también a personas desconocidas que pueden abrir puertas hacia otros mundos posibles. Proyecto Cartas Valparaíso es heredero de esta trayectoria.

¿Qué te motivó a seguir explorando la escritura epistolar como herramienta dentro de contextos carcelarios?

Desde los primeros talleres aquí y en México me di cuenta que comunicar a las mujeres con sus hijos o familia era fundamental. La privación de libertad implica una crisis personal y familiar sin precedentes, un quiebre de los vínculos afectivos, una herida profunda. La llegada de una carta a un hijo (por mano o por debajo de la puerta) puede mitigar esa ausencia y a diferencia de una llamada perdurará en el tiempo gracias a su dimensión material. Si esa carta se transforma en una correspondencia puede ayudar a ejercer la maternidad desde la privación de libertad y dar cuenta de esa maternidad aún tras las rejas. Por otro lado, si el intercambio ocurre con una persona desconocida, puede ser una puerta hacia mundos posibles inesperados. Pero sobre todo la carta es una re escritura personal de la propia historia, una posibilidad de introspección y de creación personal que solo requiere de lápiz y papel.

Has trabajado en recintos penitenciarios tanto en Chile como en México. ¿Qué aprendizajes te han dejado esas experiencias en relación con el poder de la carta?

La carta es una herramienta poderosa, al alcance de todos, sin embargo, hay que distinguir una carta de una correspondencia. La primera puede ser muy importante y significativa pero la correspondencia sostenida puede cambiarlo todo porque implica una reescritura de la propia historia. Por eso es importante un taller de escritura que guíe y potencia este ir y venir de historias, pero sobre todo de sueños que es necesario transformar en proyectos de libertad.

Quienes están hoy privadas, lo estuvieron antes de entrar a la cárcel, me refiero a las rejas metafóricas (personales) pero también sociales que se expresan en falta de educación, marginación y violencia previas a la toma de decisiones. A través de la escritura se puede reflexionar y proyectar, aún en el difícil y casi imaginario contexto de la (re) inserción, un futuro diferente aprovechando las cualidades propias y la oportunidad que hay afuera.

En La Furia del Libro se realizarán dos actividades vinculadas al Proyecto Cartas. ¿Qué pueden esperar quienes asistan a “Se escriben cartas” y al “Conversatorio Proyecto Cartas”?

Las escritoras y asesoras regalarán a las y los participantes del Taller Se escriben cartas,  una forma distinta de generar o fortalecer vínculos, que en estos tiempos digitales e inmediatos, son un lujo, más incluso que un Gucci, un Balenciaga o un Prada. Proponemos una pausa al alcance de todas y todos. Quienes acepten el reto de escribir una misiva encontrarán papeles blancos y de colores, lápices diversos, sellos decorativos, sobres, fragmentos de poemas, perfumes y estampillas. Se escriben cartas es una invitación abierta a escribir e intercambiar cartas con el o la destinataria de su elección y con la asesoría de quienes durante su condena, se comunicaron con el afuera (siempre prohibido) a través de misivas.

Habrá también la posibilidad de escribir y entregar cartas a mujeres privadas de libertad y así participar en Proyecto Cartas Valparaíso. El buzón recibirá misivas durante toda la feria.

En el conversatorio Proyecto Cartas, se abordarán experiencias, características de la escritura epistolar y se revisitarán además grandes misivas creadas adentro y afuera de las cárceles que han cambiado historias de vida y que ponen en evidencia el poder de la carta.

Contaremos con la participación de la escritora y educadora poética Alejandra del Río, Bernardita Simian, encargada de Fomento Lector del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas en recintos penitenciarios, Teresa Pradenas escritora de cartas y Ernesto Pfeiffer, editor.

¿Cómo ha sido la recepción de las personas que participan desde el exterior en este intercambio epistolar? ¿Qué tipo de transformaciones has observado en ellas?

Para quienes han aceptado el reto de intercambiar cartas con mujeres prisioneras ha sido una experiencia inesperada, ha sido descubrir a la persona, a la mujer y a la madre tras las rejas y no a las cifras o a los estereotipos presentados por los medios masivos de televisión. Ha sido también la posibilidad de conocer desde adentro una realidad bastante secreta. Atrás van quedando los prejuicios para dar paso a la horizontalidad y a la solidaridad entre personas desde la subjetividad que ocurre al momento de la escritura porque en libertad también ocurre la reescritura de la propia vida, las cárceles metafóricas empiezan a hacerse presente en ambos relatos y la reflexión compartida puede iluminar a emisora y destinataria.

¿Crees que la escritura de cartas puede tener un impacto social más allá del ámbito penitenciario? ¿Cómo?

Creo que perdimos mucho con el olvido de la carta y sí, pienso que poner a la herramienta carta al servicio de personas prisioneras de su propio cuerpo, como el caso de hospitalizaciones complejas y largas o residentes en espacios para la tercera edad o simplemente de personas que se sientan solas, puede ser muy trascendente.

Creo que debiera ser a través de talleres de escritura con emisores y receptores que sistematicen y potencien ese ir y venir de letras para que no sean misivas repetitivas y por el contrario, sean creativas respecto de la propia existencia y el futuro.

¿Cuál ha sido una de las cartas o historias que más te ha marcado en estos años de trabajo?

No está fácil la pregunta, a lo largo de estos años son muchas las marcas porque siempre es emocionante que una madre o una hija privada de libertad te diga “profe le llegó la carta a mi hijo”, “profe, mi mamá se emocionó con la carta”.

Pero durante la pandemia propiciamos un intercambio epistolar sin precedentes, algunos duraron más que otros, ahí nació Proyecto Cartas como tal. Dentro de estos, escojo contar el de una extraordinaria ilustradora privada de libertad que encontró en la destinataria de sus cartas a una socia, proyectaron juntas un libro cuyos dibujos y textos están plasmados en esas cartas que fueron y vinieron durante meses. Además del proyecto libro en sí mismo, las escritoras intercambiaron de manera horizontal historias de amor y desamor, canciones y consejos amorosos.

¿Puedes dejar una invitación a la gente a sus actividades en Furia del Libro?

Todas y todos invitados a vivir la experiencia de escribir o a encargar una carta que sin duda será una sorpresa y un regalo para su destinataria o destinatario. Se pueden encargar cartas de amor o desamor, de felicitaciones, de reencuentros, pueden ser cartas aventureras apasionadas o narrativas, las posibilidades son infinitas. Y quienes nos acompañen en el conversatorio descubrirán el poder de las cartas, además de misivas inolvidables, pero sobre todo conocerán las historias que se viven tras las rejas gracias a las cartas que entran y salen hacia la libertad, editadas y, sobre todo, por editar.