Entre mas te quejas, menos te ayudan

En uno de mis tantos momentos de perdida de vida sobre el tren subterráneo de nuestra amada capital es que me puse a recorrer minuciosamente las redes sociales de algunas amigas, para ser más detallista, me quedé pegada en tres perfiles específicos de personas que según mi propia percepción personal la vida ha sido tremendamente generosa con ellas pero que sin darse cuenta (eso espero benditamente) no hacen otra cosa que utilizar Facebook como su diario de vida instalado en la mitad de la plaza pública. Si bien es cierto, cada uno puede hacer de su vida personal lo que le parezca, desahogarse con un terapeuta, con la mejor amiga, con un altoparlante desde la ventana de su casa o escribiendo por las redes sociales, pero ¿es necesario quejarse hasta por el aire que respiran?

Debo reconocer que como todos yo también expongo mi vida un poco más de lo normal a través de fotos o comentarios, pero no por esto grito, pateo y rabeo con la vida, bien es sabido es que entre más te quejas es porque más mal agradecida eres. En mi caso personal si me quejara más de la cuenta después no podría ni siquiera salir a la calle, pues tengo una madre ultra enferma, mil ochocientas deudas, una vida sentimental volcánica como el Villarrica y un oído como imán para los problemas de los demás. Pero no aquí estoy como cada mañana, muriendo en la amargura del silencio pero gritándole a la vida que agradezco por respirar al lado y con el mismo aire de quienes amo.

Piensen una cosa; siempre, pero siempre habrá alguien que algún día te dirá a la cara que perdiste tu trabajo por ser una inconformista y por no disfrutar de lo que hacías, que el rostro que miras cada mañana frente a tu almohada es el que TÚ elegiste. Piensen, el dinero no hace la felicidad, la financia sí, pero lo importante es que te alcance para tus necesidades básicas y algún disfrute, no para demostrar a la gente tu poderío económico y que lo puedes pasar mejor en un tour por las islas Galápagos que en un asado en el intercomunal. A qué voy con todo esto, es que mañana por la mañana mires al espejos y le des las gracias a la persona que tienes en el reflejo, pues es ella la arquitecta de tu vida.

Ama sin límites pero a quién tengas al lado, no a aquel que te lee y no se acerca. Por una vez en la vida ama tu cuerpo!!! Es tu templo, es tuyo vívelo y disfrútalo, sino trabaja para ello y deja de quejarte si tienes 6 tallas de más o tus huesos son más preponderantes que tu nariz. Y a la vez, deja que los demás también disfruten al suyo porque si realmente las quieres ayudar estudia nutrición o dietética o simplemente dedícate a terapeuta. Pero parte por ti!

Y por último deja de quejarte!!!. Porque es aquí donde tengo una pequeña duda ¿Ha llegado alguien a tu puerta a ofrecerte una mano después de leer tu facebook? Pues no, los problemas son tuyos, resuélvelos y aprende de ellos, no los desparrames por internet junto a tu furia. Y si realmente necesitas tanta ayuda, en el buscador pon el nombre y apellido de la persona que realmente creas que te puede ayudar a alcanzar la luz que necesitas.

Mis amadas Incorrectas aprendamos a vivir con lo que tenemos porque nos pertenece, sea bueno o malo, no dejemos que la envidia por triunfos ajenos nos coma, vivamos libres y tranquilas, porque de esta no hay otra y si te quejas mucho aquí del otro lado será lo mismo. Las quiero.