¿El amor tiene fecha de vencimiento?

Hace algunas décadas atrás el concepto de “matrimonio” estaba claramente definido como una unión para toda la vida. Lamentablemente en la actualidad no son muchas las parejas que logran poner en práctica tal concepto y vivimos acostumbrados a escuchar de matrimonios que no duraron más de 5 o 10 años.

¿Será que el amor en nuestros tiempos tiene una fecha de caducidad más temprana que en la época de nuestros padres y abuelos? ¿O es que tal vez en la actualidad se valora mucho más la individualidad y nos pusimos menos tolerantes con nuestras parejas?

Más allá de las causas, el hecho claro es que según datos estadísticos los divorcios tienden a aumentar todos los años, y pese a que también han aumentado las parejas que conviven sin casarse, éstas tampoco son inmunes a la tendencia de la separación, por lo tanto tampoco podemos culpar a “los papeles” de hacer que el amor se sienta obligado. De alguna manera estamos perdiendo la certeza de que una pareja puede ser para toda la vida.

Hace poco leí una entrevista a un actor argentino que me sorprendió mucho, él comentaba que los vicios actuales son tan comunes dentro de una relación que él decidió ser un transgresor del tema y no caer en ellos. La gente ya no cree en la fidelidad y en la familia, es por eso que él apostó por ser un hombre de tradiciones y mantener una vida familiar estable y fiel con un amor para toda la vida. Pensé mucho al respecto, su postura me parece ideal, pero me sorprende que hemos llegado al punto en que a un hombre que prioriza los valores familiares se le considera un “transgresor” ¿Entonces ahora lo normal es que las relaciones estables sean por temporadas?

No me queda duda de que la mayoría de las personas cuando se embarcan en una relación a largo plazo desearía que fuera para toda la vida y que ese mismo amor apasionado que los acompaña al principio fuera exactamente igual durante todo el tiempo juntos. Lamentablemente la realidad es que las relaciones de pareja son una constante prueba de aprendizaje y de fortaleza.

Entonces nuevamente me pregunto ¿por qué siguen habiendo tantos divorcios? Creo honestamente que en algún punto del camino se nos olvidó la premisa básica del “amar como se quiere ser amado” y que si simplemente cumplimos con ese valor tan básico recibiremos lo mismo a cambio. Es posible que nos hayamos vuelto unos egoístas del amor, que esperamos recibir sin entregar lo mismo a cambio o tener más valor que la pareja dentro de la relación. Todos debemos saltear obstáculos, afrontar caídas y reparar errores, pero la importancia de todo este proceso radica en que si es vivido con honestidad y enfocado en los mismos valores del principio la pareja saldrá victoriosa después de cualquier prueba.