Este largometraje, que se estrena este próximo 12 de Octubre, es la adaptación cinematográfica del best-seller de Vince Flynn, en este caso la undécima novela centrada en el agente de la CIA, Mitch Rapp.
Después de su participación en Teen Wolf y Maze Runner: Correr o morir, Dylan O’Brien se mete de lleno al género de acción en Asesino: Misión venganza (American Assassin), donde interpreta a Mitch Rapp, un joven que tras una experiencia traumática decide buscar justicia por su propia mano y termina trabajando para la CIA. Este rol fue demandante para el actor, quien tuvo que realizar un arduo entrenamiento para patear traseros y cumplir las expectativas del experimentado Stan Hurley, interpretado por el nominado al Oscar, Michael Keaton.
Lo que le sucede al principio a Mitch, tu personaje, es muy fuerte, ¿cómo te sentiste al interpretarlo?
Me sentí muy conectado con el arco del personaje, realmente experimenté lo que le pasa a este chico, su historia. Me rompió el corazón así que estaba muy concentrado en interpretarlo de una manera convincente.
¿Hiciste algún tipo de entrenamiento especial para Asesino: Misión venganza? ¿Seguiste un régimen alimenticio particular? Luces como todo un héroe de acción.
El entrenador con el que trabajé es un experto en artes marciales y diversos estilos de pelea y también trabajaba dos veces a la semana con un entrenador de jiu-jitsu. Entrené durante ocho semanas. Quería transformarme físicamente lo más posible en el tiempo que tenía. Creo que subí como 11 kilos. El punto también era que se viera que este chico se entrena a sí mismo diariamente durante un año y medio y queríamos lograr un contraste físico entre la secuencia inicial, cuando apenas lo conocemos, y cuando lo vemos año y medio después. Fue difícil porque el principio de la cinta lo filmamos al final y tuve que perder la mayor cantidad de masa corporal que se pudiera.
Además, en esta película tienes que hablar árabe. ¿Qué tan complicado fue este proceso de aprendizaje?
Fue un reto, realmente quería aprender lo más que pudiera para que fuera creíble que este tipo realmente puede infiltrarse en una célula terrorista. También conté con un entrenador de dialecto y durante el rodaje siempre tuve una grabación en mi teléfono o a mi instructor cerca para poder escucharlo cuando fuera necesario.
¿Cómo trabajaste con Michael Keaton para crear la relación que tienen sus personajes? Él es tu mentor, pero a la vez llega a ser muy frío y duro contigo.
Hay una especie de amor rudo ahí. Michael es increíble, al igual que actuar con él. Trabajamos mucho en el guion para establecer esa relación. Creo que ellos (Mitch y Stan) sienten respeto el uno por el otro, pero él tiene sus métodos y Mitch no siempre está de acuerdo con ellos.
¿Viste alguna película de espionaje para inspirarte al realizar esta cinta?
No realmente. Tengo tarea (ríe). Traté de experimentarlo de una forma más personal y concentrarme en el combate mano a mano, el aprendizaje de jiu-jitsu y el entrenamiento, y en qué condiciones estaría la mente de una persona tras pasar por lo que él pasó. Traté de hacerlo lo más auténtico y original posible para una película de acción.
Asesino: Misión venganza habla de muchos temas, hay terrorismo, tensiones políticas, vendettas personales. ¿Qué tanta seriedad quisieron imprimirles?
Desde el principio del proyecto me dijeron que íbamos a hablar de temas muy importantes sobre lo que está ocurriendo en el mundo. Queríamos asegurarnos de hacerlo correctamente. Para ello tratamos de ser lo más realistas y precisos posibles. No teníamos una agenda en particular. Infortunadamente, el terrorismo es una realidad en el mundo. Hay una responsabilidad, pero al final contamos la historia personal de estos personajes.
¿Veremos más secuelas de la película? El final parece sugerir eso…
Esperemos que sí, creo que todo es relativo. Está fuera de mis manos, pero creo que depende de cómo le vaya a la película. En lo personal disfruté mucho interpretarlo.
Asesino: Misión Venganza (o «American Assassin”) cuenta la historia del legendario agente de la CIA Mitch Rapp. Mucho antes de que comenzara la caza de terroristas, Rapp fue un gran estudiante en la Universidad y además todo un atleta. Entonces, llegó la tragedia y Rapp fue reclutado por la élite secreta de la nación, la Agencia Central de Inteligencia (CIA en sus siglas originales). Tras completar una formación de seis meses diseñada para detener a los enemigos más peligrosos de todo el mundo con toda clase de habilidades letales, renace un nuevo hombre con sed de venganza.









































