Todas tenemos un amor platónico…

Desde el momento en que empezamos a tener interacción con el sexo opuesto, desde nuestros primeros y tiernos años de vida, comenzamos el rumbo con los amores platónicos, por lo cual es sobre lo que más experiencia tenemos y aun así, es lo que más inseguridad nos provoca.

Pero este tipo de amores hay que tomarlos tal como son, ni más ni menos, ya que si realmente tuviéramos la oportunidad de una interacción física con cada uno de los personajes que nos atraen, se perdería la magia, por que ese es el aporte que nos entregan este tipo de amores: magia, coquetería, emoción…

Entre esta categoría se encuentran todas esas “casi relaciones”, en las que a ellos les faltaron huevos y a nosotras ovarios para dar el primer paso, entre las que hay variadas razones: no fueron capaces de darse cuenta de las señales que enviaba cada uno, fue un flash de alguien a quién conociste un día y no viste nunca más, cada uno está en una relación aparte o no hubo reciprocidad desde la otra persona.

Posiblemente la más común es esa en la cual nadie se atrevió a dar el primer paso por que no estaba seguro de si le atraía a la otra persona y la inseguridad terminó poseyéndonos del todo y se prefirió seguir con la dignidad en alto y no sufrir una decepción o un rechazo, lo cual es válido en muchos casos. Luego viene aquella del personaje en cuestión que conociste en un carrete, salida a la casa de una tía, un fin de semana en la playa, etc. Lo viste y quedaste prendada, pero a pesar de las miraditas, el momento pasó y no hubo oportunidad de continuar una comunicación, sin embargo ese sólo momento te sirvió para imaginar la vida entera con él: puestas de sol, paseos, hijos, casa, mascotas y hasta peleas y las tan anheladas reconciliaciones.

Otra alternativa es la del tipo que conociste y es prácticamente ideal!!! Se miran, se atraen, se coquetean, se dicen cosas bonitas, tienen mucha afinidad, lo pasan genial sin siquiera un beso… es algo muy raro, todos notan las mariposas entre ustedes y hasta brilla el sol en pleno invierno cuando aparece… eso sí, lamentablemente está cada uno en su propia relación y ninguno está dispuesto a dejarla o a caer en la infidelidad, ya que puede haber mucha magia, pero se ponen cosas en la balanza y es mucho más importante la relación actual de cada uno, la seguridad y posiblemente ni siquiera vale la pena lanzarse a una aventura que nadie sabe donde va a terminar. Pero pucha que es rico disfrutar de relaciones como esa!!!!

Existe también ese personaje al cual tú trataste por todos los medios de que se diera cuenta de lo que sentías, pero ya sea de forma consciente o inconsciente, nunca dio su brazo a torcer. Bueno, eso le puede pasar a una como mujer también, que no se da cuenta de que alguien nos ronda o si nos damos cuenta, no queremos desilusionarlo siendo tan directas como para decir que no sentimos lo mismo y hacemos como si nada, hasta que al otro se le pase.

Todas estas alternativas y algunas otras más que puedan haberse quedado en el tintero, nos hacen divagar una y otra vez sobre las cientos y miles de posibilidades que nacen luego de la tan ambigua pregunta: “¿y qué hubiera pasado si…?”. Posiblemente muchas de ellas no hubieran durado más allá del primer beso, a lo mejor otras hubieran cambiado el rumbo de nuestras vidas, pero esa es la verdadera “magia” de estos amores furtivos y pasajeros (aunque algunos no tanto), los cuales nos entregan la posibilidad de estimular la imaginación y mantenernos con la esperanza de que siempre es posible cautivar a alguien mucho más de lo que uno puede imaginar. Eso sí, hay que imaginar hasta el punto normal y no darle vueltas de manera insana.

Pero creo que todas las incorrectas me entenderán cuando digo que al pensar en ese alguien que no fue, es tan fácil suspirar… porque en nuestra mente siempre será la relación que nosotras queremos, la que soñamos y que no tendrá un solo defecto. Y esa es la verdadera magia de los amores platónicos, así que ¿para qué extinguirla?.

 

 

Una colaboración de @ColorArce para Incorrectas. ¡Muchas gracias querida amiga por otra entretenida columna!