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Mujer poderosa: Lorena Escobar abogada de artistas

Lorena Escobar es una periodista y abogada ñuñoína y en esta curiosa simbiosis, ha encontrado un nicho en la promoción del Arte y la Cultura. Este 27 de octubre en las próximas elecciones municipales, Lorena aparecerá en la papeleta como candidata a concejala por Ñuñoa.

Lleva años en gestión de prensa para músicos de distintos géneros, en 2011 trabajó para la película chileno-australiana El Mar, Mi Alma, musicalizada por Manuel García y Jack Johnson y en su rol de abogada asesora en materia de derechos de autor a sellos como Red Poncho.

Confiesa no ser gran melómana, aún así afirma “es alucinante lo que el arte puede lograr, existen procesos sociales de transformación que no se entienden sin sus bandas sonoras, por ejemplo, el estallido social asociado a temas de Los Prisioneros o la Unidad Popular que no se explica sin la Nueva Canción Chilena o lo que generó la Editorial Quimantú en literatura”.

¿Cómo llegaste a trabajar en gestión cultural?

Mi familia está llena de artistas, pero como yo no lo soy, supongo que encontré una alternativa para aportar desde mis propios talentos.

¿Por qué decidiste ser candidata a concejala por Ñuñoa?

Llevo mucho tiempo como dirigenta vecinal en la comuna, soy presidenta de la Junta de Vecinos Javiera Carrera y uno va notando que es necesario estar en los lugares de decisión política para que las cosas pasen. Desde adolescente me involucré en voluntariado y esa necesidad de aportar fue mutando y llegué de forma muy natural a la política. Las mujeres en política somos capaces de cambiar las narrativas.

¿Cuál es tu visión para el desarrollo cultural a nivel local o comunal?

Es importante crear una red de economías creativas desde los municipios, o desde las corporaciones culturales. Le dicen economía naranja, se entiende que el arte y las expresiones culturales también son fuente de empleo y generan recursos, entonces se crea un círculo virtuoso que empuja toda la cadena productiva, tramoyas, sonidistas, maquilladores, y obviamente los propios creadores se benefician de este ecosistema. Se abren alternativas a los artistas para vivir del arte.

¿Cómo ves al artista como trabajador de la cultura?

Es urgente disminuir los niveles de precariedad laboral de trabajadores y trabajadoras culturales. Por otro lado, los artistas tienen poco conocimiento de sus derechos laborales y de autor, claro los músicos quieren tocar, los escultores esculpir, pero hay un montón de obligaciones y derechos que nacen de esas creaciones y los artistas no tienen mucha conciencia de ello. Creo en proteger legalmente la creatividad de las personas, de sus obras y para ello es importante que los mismos artistas sepan a lo menos lo básico de cómo funciona el sistema.

¿Qué alternativa tienen los creadores entonces?

Mira, la asociatividad es una gran alternativa, sumarse a las organizaciones que tienen los recursos técnicos y humanos para protegerlos, estas organizaciones suelen hacer talleres y otorgan asesoría cuando existen conflictos.

¿Qué opinas de la industria musical independiente en nuestro país y cuál es su impacto en el área cultural nacional?

¿Por qué me preguntas solo de música? – ríe- ¿y los artistas plásticos, no solo de música vive la mujer? Contestándote, desafortunadamente como la industria en Chile es pequeña, el impacto está directamente relacionado con cuanta plata pone el Estado a través de fondos concursables.

¿Qué le recomendarías a lxs músicos que recién comienzan a autogestionarse en el ambiente musical?

Voy a pasar un dato, tengo una colega que se llama Verónica Espinoza ella justamente escribió un libro al respecto se llama “No leas este libro si la música para ti es un hobbie», eso les recomendaría, informarse, pues además de tocar tienen que aprender a hacer otras cosas, booking, producción, comunity manager, no pueden pretender que solo con tocar se den las cosas.

¿Cómo ha sido tu experiencia en el rol de una mujer en el área legal de la música?

Soy mujer y soy feminista, eso marca una forma de hacer las cosas, afortunadamente, siempre he recibido buena onda de las y los colegas, el nicho es bien pequeño y nos conocemos entre nosotros.