Mi primera vez con un hombre mayor

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Hace un tiempo fui a vacacionar sola al Valle del Elqui. La idea era estar alejada del caos y el trabajo, además de conocer la zona, ya que era mi primera vez ahí.

Alguien me dijo que allá la energía era muy intensa debido a la cantidad de piedras y minerales que se encuentran en la zona. De hecho esta comprobado que ese lugar funciona en otra frecuencia energética y yo quería comprobarlo, así que en la mañana tomé mi mochila y partí en el avión hasta la Serena. Desde ahí tomé una micro de dos horas hasta la localidad del pisco y llegué a las 18:30 al hostal que había reservado. Agradecí que mi pieza estuviera a un paso de la piscina y del bar, ya que abría la ventana y la vista era increíble. Me saqué la mochila y partí al bar a buscar agua con mucho hielo. Había salido a las 8 am de mi casa y ya estaba exhausta a esa hora.

En la barra había un hombre atendiendo, el cual me recibió con mucha hospitalidad y simpatía. Ellos cerraban a las 10 de la noche, pero él se quedó hasta las 12 conversando conmigo. Su nombre era Marcelo y tenía 53 años, una hija un año mayor que yo (que tenía 29 años), era oriundo de Santiago, separado y con un aire de viejo ondero relajado que me gustó mucho.

Al tercer día allá conocí a dos chicas más, de 34 y 35 años. Una de ella se estaba quedando en la casa de un amigo casi de la misma edad, así que armamos un grupo de gente más o menos de la misma generación y quedamos de salir a cenar y conocer la vida nocturna del lugar.

Mientras tanto, inocentemente mi número de teléfono cayó en manos de Marcelo, quien empezó a insistir en que nos viéramos fuera del lugar, y esa misma noche empezó a hacerse evidente que tenía otras intenciones.

Yo no sabía muy bien qué pensar, pero las chicas me animaban a que me arriesgara a alguna aventura, después de todo no lo volvería a ver. Pero mi temor era que él tenía apenas 3 años menos que mi papá y la misma edad que mi mamá.

El último día, al regresar de la piscina hacia el bar él se me acercó y me dijo al oído que se iría a cambiar de ropa, y me dijo “parece que tú también”. Decidí jugármela y le dije que lo esperaba en la pieza.

La verdad es que no creí que él iba a llegar, pero llegó… y apenas entró me abrazó y cerró la puerta apurado. Me comió a besos y me desnudó más rápido de lo que me di cuenta. Fue apasionado, y su vitalidad era mucho más que la de un hombre de 30 años. Quedé sorprendida y extasiada, toda la experiencia fue un gran ¡wow!

¿Lo mejor de todo? Fue que al día siguiente yo me iba muy temprano, así que él se fue al rato después de que terminamos y me dio un gran abrazo… además de la excelente experiencia para mi después de haber estado por primera vez con alguien con quien tenía tanta diferencia de edad, ya que fue cariñoso, excitante y nada de hostigante. Fue justo lo que yo necesitaba para no sentirme una chica superficial que hacía eso con cualquiera.

Al despedirse me dijo “Cabra chica (apodo que él me puso en tono cariñoso), eres bacán como persona. Eres aventurera y eso encanta solo a los valientes ¡ojo ahí!. Que te vaya súper bien”. Me dio un abrazo cargado de cariño y se fue. Hasta ahí llegó todo, volví a Santiago con más de lo que había esperado, ya que quería ir a estar tranquila y lo logré, conocí gente entretenida y sin querer tuve una experiencia sexual que nunca antes había experimentado.

Tiempo después recibí muchos audios de whatsapp de parte de él. Estuvo en Santiago y fue a visitarme al trabajo en tres ocasiones, pero no quise invitarlo a mi casa porque preferí dejar la experiencia como algo de una vez… por lo menos con él. Además una amiga me dijo que la vitalidad del Valle del Elqui no les llega hasta Santiago, ¡confirmado por su propia experiencia!

Una colaboración anónima de una amiga identificada como Terry Jacky para Incorrectas

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