Masturbación femenina

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Por alguna razón, hablar de masturbación entre mujeres en pleno 2018 aún es tabú. Figúrate Netflix and chill con un grupo de amigas y tú de repente preguntas “hueona, ¿ustedes se masturban?”, alguna te dirá sin tapujos que sí, otra que no, otra se pondrá como nerviosa y avergonzada, le costará reconocer que sus dedos han recorrido el valle del clítoris.

Aún es como pecaminoso que una se de placer así misma, no es un tema que se pueda hablar abiertamente y es una consecuencia de una sociedad machista, claro está; si pues, si a los hombres no les dicen que si se tocan es pecado, no les dicen que la zona íntima es lo más valioso que tienen, que hay que cuidarla, protegerla, que ojalá nadie la vea ni la toque pero… ¿incluso yo estoy excluida? En esos cuestionamientos una ya empieza con cosas raras. La calentura te agarra de repente, si estás en un lugar público, cagaste, toca juntar las piernas no más y pensar en otra cosa, aunque si eres más wild le das igual; lo curioso es que en esa instancia todo parece erótico y dificulta las cosas. Si estás en tu casa es más fácil, lo único medianamente difícil es que debes ser el pirata en busca del tesoro y el centinela al mismo tiempo porque no vaya a ser cosa que el momento que ya estás con media mano metida allí abajo, alguien te abra la puerta o entre al baño sin avisar. Es por eso que es importante, amigas mías, que evalúen las condiciones de su entorno: si hay gente en el lugar, si no la hay, si la hay pero están todos en distintos lugares, si es de día, de noche, si puedes colocar llave o pestillo, si es seguro ayudarte con porno, etc.

Cuando una empieza a masturbarse se siente como liberada de todas las ataduras, hasta llegas a pensar que la labor del hombre no es tan importante (si lo haces bien), te sientes bacan porque haces mil cosas y ahora, haces una más, te sientes una máquina, una campeona. En un momento dado vuelves a considerar el miembro masculino necesario, como para variar, pero ahora quieres que él te haga lo que tú te haces solita y queridas, ellos te pueden conocer la Sor Rita entera pero la ubicación del clítoris y la palabra “masaje” están bloqueadas de su sistema, ellos solo saben penetrar, con dedos o el pene da lo mismo, hacen el mismo movimiento siempre, pero claro, en esta suerte de cruzada estúpida por querer cambiar al varón un día le explicas pacientemente que a las minas nos gusta el masajeo, cual exposición del colegio llegas con un papelógrafo con una vagina dibujada y le explicas con calma dónde está esa pelotita llamada clítoris. Luego le dices que tiene que hacer la práctica y… al menos en mi caso, no obtuvo su título.

Ahora bien, hay un lado B. Es cierto que una se siente canchera y todo pero hay un momento en que te entra una culpa, típico que tu abuela o tu vieja tiene como un crucifijo en alguna parte de la casa y tu vas caminando toda feliz hasta que te cruzas con ese esquelético hombre que dio su vida por ti (el único po hueona, igual la piensas) y es como chuta perdóname diosito pero pa’ qué me diste esta necesidad biológica. Te sientes observada y pecadora, pero es una consecuencia de estas ideas pechoñas y machistas que se nos ha inculcado desde pequeñas, hay que sacarse esa idea de la cabeza pero urgente, no hacemos nada malo y no sé ustedes pero a mi me parece más pecaminoso que un espíritu haya embarazado a una mujer o que la María teniendo marido se haya embarazado de otro, o sea, no nos veamos la suerte entre gitanos, menos mirada de lástima y más de alegría porque una hija tuya se hace feliz a sí misma.

Así no más son las cosas y nos falta mucho por avanzar, no sé a ustedes pero a mi me da ene lata que aún hayan temas tan prohibidos para las mujeres, igual agradezco que poco a poco esto se esté añadiendo a las mentes de las personas pero aún así creo que no se puede hablar con todos tan abiertamente de la masturbación e incluso, que no se pueda hablar de que una mujer guste del sexo, porque siempre está esa costumbre subnormal de que si a una mujer le gusta tener relaciones es MA RA CA. ¿Han leído imbecilidad más grande? A ver si entiendo, si una se masturba eres el comidillo de esta gente pacata que se cree dueña de la moral y las buenas costumbres; si estás soltera y te tiras a cuánto hombre le pongas el ojo (con responsabilidad siempre), eres una suelta, una maraca… puta. No me deja de parecer chistoso, porque la misma gente que te pela con tamaño insulto no tuvo a sus hijos como la pobre Virgen María, TAMBIÉN SE LA TUVIERON QUE PONER; la mamá de esa señora probablemente tuvo como 12 hijos, por ende, a ella SE LA PUSIERON 12 O MÁS VECES. Por otra parte, esos hombres moralistas, estoy segura que son los primeros en ir al barrio rojo, y los que te llaman maraca, son los primeros que en el acto sexual te piden que te toques, los primeros que te buscan, pero claro, al otro día te siguen diciendo de tal forma, porque el ego y la poca capacidad cognitiva la mantienen hasta el final.

O sea, ¿de qué estamos hablando? ¿Por qué en lugar de conversar amigablemente es preferible el cotilleo, el pelambre, satanizar todo? Vivan y dejen vivir. Quien se masturba está en todo su derecho porque es su cuerpo y es super bueno explorar el cuerpo, puedes encontrarte hasta una enfermedad (como el cáncer de mama). Quien vive su sexualidad, que la viva sin ataduras. Dejar que nos digan lo que está bien o está mal no es correcto, significa aceptar que lo que nos dicen está bien, significa que perdemos la opinión, la capacidad de elegir; no podemos ser títeres. Así que aprendamos a hacer oído sordo a los comentarios malintencionados, a quienes se basan en la religión para juzgarte. Basta de crucificar, dejemos vivir en paz la sexualidad, conozcámonos, toquémonos <3.

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