El amor, las mujeres, la muerte y los titulares

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Desde la infancia se nos habla de amor como un concepto del que se desprenden otros sentimientos, como si fuese el sentimiento que genera los más altos cambios en la pulsión humana. Todo cabe en uno de los conceptos sobre el amor, puede estar, el odio, los celos, la inseguridad, el dominio, la angustia, incondicionalidad y hasta la culpa. En él estaría lo bueno y lo malo, fuera del deber, la felicidad y el buen vivir, que tanto nos sugiere la ética. Como si el sentimiento de amor estuviera desprovisto de control, “el amor llega”.

El titular de la Cuarta el día de ayer en el que hacía mención al amor y los celos nos hace pensar que quien perpetró el acto de asesinato a su compañera estaba en el alero del amor, flechado por Cupido, falto de razón, criterio y moral. Se encontraba dominado en conciencia por ese tan fuerte estado del ánimo. Entonces creemos que es un loco, que probablemente se encontraba en el desamparo afectuoso, que tanto miedo genera y en algunos ese estado, hasta causa compasión. En esa lógica cultural se naturaliza que muere gente por amor y en nombre del amor se cometen las mayores atrocidades, como el descuartizamiento de una joven de 21 años. El amor como sentimiento supremo, llega a nuestra sociedad como el fin último de la vida de las personas, “sin amor no somos nada”.

En el caso de las mujeres el amor es un anhelo que se nos incentiva desde niñas y cada mensaje que llega a nuestras manos hace referencia a esa entrega a ese amor que atrapa, que se apodera de los demás sentimientos, que aniquila al yo interno, que las hace perderse en el otro hasta perder la voluntad, que confunde insulto con culpa, celos con cuidado y que es sin condiciones o incondicional. Y en el caso de algunos hombres el amor se presenta como pertenencia y dominación. Pero, en la racionalidad, en el bienestar y en la convivencia humana sabemos o por lo menos hemos interiorizado que hay actos que aún dominados por el ánimo, son dañinos para la sociedad. La muerte es condenada, pero disfrazada, del se supone el más noble de los sentimientos, tiene una atenuante.

Creo que a estas alturas debemos comenzar a revisar cada revista rosa, cada medio de comunicación, cada libro y cada mensaje que nos habla de amor, o por lo menos de ese amor que es herencia de más de dos mil años de cultura patriarcal. Hay que poner en su lugar el concepto, reculturizar a nuestros/as ciudadanas y sobre a todos/as tienen el poder de transmitir información. Por eso es a lo menos imprudente el titular de un medio informativo que deja la responsabilidad, la ética y moral del individuo al alero de un concepto con el que se ha justificado el oscurantismo del ser humano, porque en definitiva sabemos que el concepto amor abarca una gran cantidad de sentimientos diferentes, pero no está desprovisto de la conciencia y ética del ser humano. Desde el deseo pasional y de intimidad de pareja, a hasta la proximidad emocional asexual del amor familiar y de amistad, hasta la devoción del amor religioso. Espero que quien escriba el próximo titular de la onceava mujer asesinada en manos de su pareja en este año, tenga claridad del concepto y nombre a esa muerte machista como lo que es, un femicidio producto de una cultura que ha inferiorizado a las mujeres.

Agradecemos esta colaboración de Maria José Oyarzun, Directora de Corporación Mujeres Líderes para Chile. Pueden seguirla en su twitter: @ma_joseoyarzun

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